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THE KENNY CLARKE FRANCY BOLAND BIG BAND

 
 
Cuando la perspectiva del tiempo nos permita escribir la verdadera historia de Jazz, alguien se acordará de la Kenny Clarke-Francy Boland Big Band, porque en los pocos años, que estos maravillosos músicos permanecieron juntos, vertieron mas fuerza, energía, swing y sinceridad musical que la que podemos encontrar en todo el panorama del Jazz de  los 80 y los 90. La CBBB pertenece a esa época en la que el jazz norteamericano se permitió el lujo de echar a la calle a toda una generación de grandes músicos que tuvieron la mala suerte de vivir una época en la que, por un lado, los genios abundaron en el patio jazzistico de aquel pais y por otro, el Jazz había dejado de ser una música popular, para pasar a convertirse en un fenómeno cultural elitista; la juventud americana que vibraba con el rock, se perdía en las intricadas  armonías de "Giant steps".

De este modo, estos músicos desembarcaron en Europa para vivir un agridulce exilio, un nostálgico y crepuscular paseo por las ciudades del viejo continente. Cargados de recuerdos y en ocasiones, de un vago resentimiento, recorrieron de éxito en éxito los clubes de toda Europa, músicos como Dexter Gordon, Johnny Griffin, Benny Bailey, Ben Webster, Chet Baker, Don Byas, Kenny Clarke y tantos otros.  ¡Casi nada!  media historia del Jazz olvidada en las callejas del viejo Paris, de Copenague, de Londres o de Madrid.

Pero aquí se encontraron con el público mas entusiasta, con una admiración y casi devoción que nunca hubieran podido soñar en Estados Unidos. Y en este escenario surgió la Clarke-Boland Big Band, el sueño del productor italiano Gigi Campi, que aunó, como si se tratara de una gran familia, a los mejores musicos americanos exiliados en Europa con los mejores músicos de jazz   europeos. El mismo Campi pensaba que la idea de la CBBB era "limitada, imposible su éxito económico y de pesadilla su organización", pero aún así llevó a cabo su idea... con increibles resultados.

Desde el primer momento que escuchas la banda, sabes que hay algo especial: pueden ser los arrolladores arreglos del pianista belga Francy Boland; el propio Kenny Clarke afirmaba que la orquesta nunca tocaría arreglos de otro músico, podría tratarse del swing que a la orquesta le proporciona la presencia de ¡dos baterías!, el maestro Kenny Clarke y el británico Kenny Clare, impulsan la orquesta como una locomotora; tal vez se trate de la calidad de sus solistas: Griffin, Bailey, Sahib Shihab o los europeos Derek Humble, Kenny Wheeler,  Tony Coe o Ronnie Scott, ninguno de ellos precisa presentación. Probablemente se trata de la unión de todos estos factores.

Durante los años que la CBBB permaneció unida, grabó un puñado de discos, la mayor parte para discográficas independientes europeas como MPS. Cada uno de ellos es una lección de genio musical, pero sobre todo, de humildad. Es la demostración de que para hacer JAZZ, con mayúsculas, no es necesario disfrazarse de guru ni vivir ningún tipo de experiencia espiritual, mas allá de la que puede proporcionar un par de tragos de J&B... o alguno mas.  Y en su recorrido, grabaciones de culto como "Sax No End", "All Smiles", "More Smiles", "Fellini 712", Change of Scenes  y muy especialmente "At Ronnie Scott´s", album éste que recoge la electrizante actuación de la banda en el mítico club londinense; todos ellos deben figurar en la discoteca de un buen aficionado como verdaderas obras de arte, joyas de coleccionista. Y tal vez, por encima de todos ellos, el álbum que os sugerimos "At Her Majesty´s Pleasure", grabado en el mejor momento de la banda, unos meses después de su aparición en el Ronnie Scott. La conjunción y la empatía lograda entre los miembros de la banda es evidente. Los músicos recorren con increible agilidad los complejos arreglos de Boland  y el diálogo entre los solistas, especialmente entre los tenores - Griffin, Coe y Scott - es, en ocasiones, emocionante; las composiciones del propio Boland de sinuosas líneas cromáticas resultan el material perfecto para el lucimiento de los músicos y, en concreto, la balada "Holloway",  interpretada por el tenor Tony Coe, es de un perturbador lirismo.

La nave del olvido hace tiempo partió para la CBBB, pero su música, por ventura, ha quedado para aquellos que nos resistimos a creer que la única música buena es aquella que nos dicen que debemos escuchar o que los genios del Jazz se encuentran únicamente en los escaparates de las grandes discográficas o en las listas del Down Beat.

    Monsieur Boland. Merci beacoup.
 

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