Ir al contenido principal

DEXTER GORDON: THOSE WERE THE DAYS...


Hay algo fascinante en la vida de aquellos músicos de jazz norteamericanos que tuvieron que emigrar a Europa huyendo del olvido, del doloroso desden de sus propios compatriotas. Dexter Gordon es el paradigma de ese fenómeno.  Porque su camino por estas tierras tiene algo de paseo triunfal y de calvario, de gloria y de miseria, de impostada alegría, de nostalgia. Una existencia nocturna que se desenvuelve en la cálida atmósfera de los clubes de jazz europeos, garitos inmundos algunos, hogar de estos olvidados, y también de nuestros corazones. Mientras hiela en las solitarias calles de Copenhague o Estocolmo, en el interior del club reina el aroma a humo de tabaco, a whisky y ambientador barato. El sonido de la banda es algo denso casi tangible. En el escenario un blues que no se acaba nunca, una caña que se rompe de tanto morder. Es la voz de Dexter profunda, insondable recitando las primeras frases de la balada que va a interpretar. Algo eléctrico flota ya en el ambiente. La gente lo percibe y se emociona incluso antes de que suene la primera nota. Sin duda será la balada más bella del mundo.

Es esa gente apiñada en el atiborrado local. Un auditorio un éxtasis intentando olvidar que mañana el mundo seguirá girando implacable y sus vidas se deslizarán sin remedio grises y prosaicas. Pero esa noche todos están con Dexter, adorándole, amándole, dejándose arrastrar en esa corriente hiptnótica, en esa interminable improvisación que detiene el mundo y exorciza la frustración, la angustía o la añoranza.  
 
 
Y ahora que Dexter ya no está con nosotros a menudo tampoco yo puedo evitar regresar a ese cálido garito de aquella vieja calleja olvidada y dar las gracias a ese gigantón por ayudarnos a olvidar que ahí fuera hay un mundo frío y solitario y que mañana seguirá girando implacable como el vinilo que ahora suena en el plato del viejo estéreo. Es Dexter Gordon. Those were the days, my friend...
  


Comentarios

Entradas populares de este blog

FRANCIS ALBERT SINATRA Y ANTONIO CARLOS JOBIM: CAMINOS CRUZADOS

En el año 1967 Antonio Carlos Jobim y Francis Albert Sinatra, se reúnen en un estudio de grabación de Los Angeles para escribir una de las obras maestras de la música del siglo XX. Ésta es la crónica de aquel encuentro. Es un largo artículo, inadecuado para un blog, lo sé. Pero te invito a leerlo con calma, mientras escuchas su música inmortal, tal vez en la buena compañía de una copa de Jack Daniels con hielo. Sinatra lo hubiera querido así... SUCEDEU ASSIM Corre el año 1966, cae la tarde en la playa de Ipanema, en Rio de Janeiro. En el Bar Veloso, el compositor brasileño Antonio Carlos Jobim toma una copa con algunos amigos. Desde hace algunos años, este genio carioca vive a caballo entre Estados Unidos, donde desarrolla una pujante carrera musical y su ciudad natal, Rio de Janeiro. La música de Jobim y en general la bossa nova brasileña que ha nacido apenas cinco años atrás en las playas cariocas, ha causado furor en el mundo entero. Decenas de músicos de

MILES DAVIS, LIVE AT THE PLUGGED NICKEL, 1965

Miles Davis A mediados de la década de los sesenta del pasado siglo, el trompetista Miles Davis se enfrenta a una de las grandes crisis de su turbulenta existencia, uno de esos momentos de inflexión que jalonaron su vida y su carrera y de los que siempre salió victorioso y reforzado, dispuesto a protagonizar una nueva revolución en la historia de la música. En los cincuenta fue su adicción a la heroína la casi acaba con su vida y su carrera, pero en un épico acto de voluntad, fue capaz de superar su brutal adicción por sí solo, alzándose como un líder carismático, una personalidad adorada no sólo por sus indudables méritos musicales, sino también por su controvertido carácter, su intransigencia, su desdén hacía críticos y seguidores, su indudable atractivo físico y su vestimenta a la moda. Así a lo largo de los años, fue labrando una seductora imagen de rebeldía que rayaba la hostilidad. Guapo y elegante, siempre bien vestido, airado, desdeñoso ante cualquier halago. Tal

V.S.O.P.: THE QUINTET. HERBIE HANCOCK Y EL LEGADO DE MILES DAVIS

A mediados de los años 70, muchos críticos afirmaban que el jazz había muerto. En efecto, en el año 1969, el trompetista Miles Davis, con su álbum Bitches Brew, parecía haber cerrado definitivamente la era del jazz acústico. Pero lo bien cierto es que, hasta poco antes de la grabación de este histórico álbum, Davis había conducido el jazz acústico a las más avanzadas posiciones de la vanguardia y lo había hecho con un conjunto de jóvenes músicos, que le acompañaban desde mediados de la década de los añs 60. En aquel quinteto preeléctrico se encontraban el saxofonista Wayne Shorter, el pianista Herbie Hancock, el bajista Ron Carter y el batería Tony Williams.  Músicos geniales que procuraron al conjunto de Davis el impulso innovador que precisaba en aquella convulsa época y que le condujeron, en poco tiempo, hasta las puertas del jazz-rock. Tras Bitches Brew llegó la diáspora y cada uno de los miembros de aquel grupo, siguió su carrera por separado, casi todos ellos en el á